Durante los meses fríos, los pies suelen quedar en un segundo plano dentro de la rutina de cuidado personal. Pero no cuidar lo que no se ve, es un gran error, especialmente si tenemos en cuenta que el invierno es una de las épocas en las que más afecciones podológicas aparecen debido al uso continuado de calzado cerrado, la humedad y la bajada de temperaturas. Por lo que identificar a tiempo los posibles problemas en los pies en invierno es clave para prevenir molestias y evitar que deriven en patologías más serias.
En este artículo, te contamos cuáles son los cinco problemas más habituales que afectan a la salud del pie en invierno y cómo puedes evitarlos siguiendo unos hábitos sencillos y la ayuda de un podólogo profesional.
Piel seca, grietas y talones agrietados
El frío reduce la capacidad natural de la piel para retener agua. Esto provoca sequedad extrema, especialmente en los talones, donde pueden aparecer grietas dolorosas que dificultan la pisada y aumentan el riesgo de infección.
Además, el uso de calefacción y duchas muy calientes contribuye a empeorar el estado de la piel.
Para prevenir este problema es fundamental mantener una buena hidratación en los pies. Seca bien los pies después del lavado (prestando atención entre los dedos) y aplica una crema hidratante específica después.
Hongos en las uñas de los pies
Aunque muchas personas los asocian al verano, los hongos en los pies también son muy comunes en invierno. Ya que el ambiente cálido y húmedo que se genera dentro del calzado cerrado favorece su aparición y propagación, sobre todo si no se alternan los zapatos o se usan calcetines poco transpirables.
Los síntomas de tener hongos en los pies más frecuentes son picor, descamación, enrojecimiento y cambios en el color de las uñas.
Para evitar este tipo de problemas en los pies en invierno, es recomendable cambiar los calcetines a diario, opta por materiales naturales en calcetines y calzado y acude al podólogo ante los primeros síntomas para evitar que la infección se cronifique y se contagie a las uñas colindantes.
Uñas encarnadas por presión del calzado
El uso de botas, zapatos rígidos o punteras estrechas aumenta considerablemente el riesgo de uñas encarnadas. Este problema aparece por la presión constante sobre los dedos, que hace que la uña se clave en la piel y provoque dolor, inflamación e incluso infección.
Cortar las uñas demasiado cortas o con forma curva también incrementa este problema. Por lo que la mejor forma de prevenirlo es realizar un corte recto de las uñas, utilizar calzado que respete la forma del pie y acudir a consulta ante cualquier molestia persistente.
Mala circulación y pies fríos
Las bajas temperaturas provocan una disminución del riego sanguíneo en las extremidades, generando sensación de pies fríos, hormigueo o entumecimiento. Este problema es especialmente frecuente en personas con alteraciones circulatorias o que pasan muchas horas sentadas.
Para mejorar la circulación es importante mantener una actividad física moderada, evitar calcetines excesivamente apretados y elegir un calzado cómodo que no comprima el pie.
Callosidades y durezas
El roce continuado del calzado cerrado, junto con la falta de hidratación, también favorece la aparición de durezas y callosidades en la planta del pie y los dedos. Y aunque suelen parecer un problema menor, pueden causar dolor y alterar la forma de la pisada.
Por otro lado, eliminar las durezas de forma incorrecta en casa puede provocar lesiones. Por ello, lo más recomendable es acudir a un tratamiento podológico profesional, donde se eliminen de forma segura y se analice el origen del problema para evitar que reaparezca.
Prevención y cuidado podológico en invierno
Muchos problemas en los pies en invierno pueden evitarse con una correcta elección del calzado, una buena higiene y revisiones periódicas. No obstante, cuando aparecen molestias, dolor o cambios en la piel o las uñas, la intervención de un especialista es fundamental.
En Lara Podólogo en Jaén, el cuidado del pie se aborda de forma personalizada, ayudando a prevenir y tratar las afecciones más comunes del invierno antes de que afecten a la calidad de vida del paciente. Porque cuidar los pies en esta época del año es una inversión directa en salud, comodidad y bienestar.


