En verano es frecuente sufrir de talones agrietados. Las sandalias, caminar descalzo, el contacto continuo con la arena o la piscina y las altas temperaturas favorecen que la piel del pie pierda hidratación y elasticidad. Lo peor es que lo que al principio parece una simple sequedad puede acabar convirtiéndose en grietas profundas, dolor al caminar e incluso aumentar el riesgo de infecciones.
Y aunque muchas personas consideran este problema una cuestión puramente estética, la realidad es que unos talones con grietas pueden afectar a la forma de pisar y disminuir la calidad de vida. Por este motivo, es importante conocer qué hay detrás de esta alteración y cómo tratarla correctamente para evitar que empeore.
¿Por qué aparecen los talones agrietados?
La piel del talón soporta gran parte del peso corporal en cada paso. Esta presión facilita que cuando esta zona pierde hidratación y elasticidad, se vuelve más rígida y termina resquebrajándose bajo la presión diaria.
Durante el verano confluyen varios factores que favorecen este problema. El uso de sandalias abiertas, caminar descalzo con frecuencia o el contacto continuado con superficies calientes hacen que la piel se reseque con mayor facilidad. Además, el cloro de las piscinas y la sal del mar también contribuyen a disminuir la hidratación natural de la piel.
Así que, aunque el calor invite a liberar los pies, también conviene extremar sus cuidados.
Principales causas de los pies secos y las grietas en los talones
Los talones agrietados rara vez tienen una única causa. En la mayoría de los casos intervienen diferentes factores.
Falta de hidratación
Es el motivo más habitual. Una piel seca pierde flexibilidad y tiene mayor tendencia a agrietarse.
Aplicar una crema hidratante para pies de forma ocasional suele ser insuficiente. Por tanto, lo recomendable es mantener una rutina diaria, especialmente durante los meses de calor.
Calzado inadecuado
Las sandalias sin sujeción o con suelas demasiado rígidas aumentan la presión sobre el talón y favorecen la aparición de grietas. Mientras que elegir un calzado cómodo, con buena amortiguación y que distribuya correctamente el peso ayuda a reducir este riesgo.
En este otro artículo hablamos precisamente de cómo elegir el calzado adecuado de verano.
Alteraciones biomecánicas
Una forma incorrecta de apoyar el pie puede concentrar demasiada presión sobre determinadas zonas del talón.
En estos casos, los talones agrietados no desaparecerán por completo si no se corrige también el origen del problema mediante un estudio biomecánico de la pisada.
Determinadas enfermedades
Patologías como la diabetes, el hipotiroidismo, la psoriasis o algunos problemas circulatorios pueden favorecer la aparición de sequedad intensa y grietas. Por este motivo, las personas con estas enfermedades deben prestar especial atención al cuidado de sus pies.
Cómo tratar los talones agrietados de forma eficaz
El tratamiento dependerá de la profundidad de las grietas y de la causa que las haya provocado.
Hidratación específica
No todas las cremas ofrecen el mismo resultado. Los productos formulados con urea, ácido láctico u otros agentes queratolíticos ayudan a restaurar la hidratación y mejorar la elasticidad de la piel.
Además, la aplicación debe ser constante para obtener resultados duraderos.
Eliminación profesional de durezas
En muchas ocasiones las grietas aparecen sobre zonas con exceso de piel endurecida.
Intentar eliminar estas durezas con cuchillas o limas agresivas puede provocar heridas. Así que lo más recomendable es acudir al podólogo para realizar una quiropodia profesional, eliminando el tejido engrosado de forma segura.
Corregir la causa del problema
Si las grietas están relacionadas con una mala distribución de cargas, será necesario valorar la pisada y, si procede, recurrir a plantillas personalizadas u otras medidas correctoras.
Cómo prevenir los pies secos durante el verano
Evitar que aparezcan los talones agrietados es mucho más sencillo que tratar grietas profundas.
Aquí van algunos consejos básicos.
- Hidratar los pies todos los días, especialmente antes de acostarse.
- Elegir un calzado adecuado de verano que amortigüe correctamente el impacto.
- Evitar caminar descalzo durante largos periodos sobre superficies duras.
- Secar bien los pies tras el baño, sin olvidar los espacios entre los dedos.
- Acudir al podólogo si aparecen durezas, grietas o molestias persistentes.
¿Cuándo hay que acudir al podólogo?
Muchas personas esperan hasta que las grietas producen dolor intenso o incluso sangrado. Sin embargo, cuanto antes se intervenga, más sencillo será resolver el problema.
Es recomendable acudir a consulta cuando:
- Las grietas son profundas o sangran.
- Existe dolor al caminar.
- Las durezas reaparecen continuamente.
- Aparecen signos de infección como enrojecimiento, inflamación o secreción.
- El paciente presenta diabetes o problemas circulatorios.
Por tanto, no conviene considerar los talones agrietados como un problema exclusivamente estético.
Conclusión
Los pies soportan nuestro peso cada día y merecen el mismo cuidado que cualquier otra parte del cuerpo. Los talones agrietados pueden parecer una molestia menor al principio, pero cuando no se tratan adecuadamente pueden provocar dolor, alterar la pisada e incluso favorecer complicaciones más importantes.
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En Lara Podólogo analizamos el origen de la sequedad y las grietas para ofrecer un tratamiento personalizado que no solo alivie los síntomas, sino que también ayude a prevenir su reaparición. Porque cuidar la salud de tus pies es cuidar también tu bienestar en el día a día.



